Pobres


Tallín

 

La pobreza tiñe, incomoda, evoca no tanto el dolor ajeno cuanto la memoria del espectador y el temor a que sea contagiosa. Nadie quiere ser pobre, ni aposta ni como experimento. Porque la pobreza atrae el resto de males: enfermedad, paro, ignorancia, esclavitud… De ahí que intentemos a toda costa maquillarla a través de la ficción. Ilustrar la pobreza permite denunciarla, pero también la desnaturaliza, la convierte en narrativa, en el discurso de aquel que la observa, amplificando su crudeza través de hipérboles que provoquen la misericordia o disipando, cuando no ocultando, aquellos aspectos que más duelen o que ponen en vergüenza la indolencia social.

Todos hemos experimentado en alguna ocasión esa sensación ambivalente tras pasar junto a un mendigo. Hacemos como si no le vemos, evitamos que nuestra mirada se encuentre con la suya, la cual sabemos que desmontará cualquier intento de endurecernos. Y si le miramos, debemos optar entre aliviar nuestro remordimiento con una limosna o zanjar con un no y una forzada sonrisa. Incluso habrá quien, como recurso autojustificativo, busque para sus adentros una solución que no le implique emocionalmente: ¡Para eso está Cáritas! ¡Seguro que es un vago! Reconozcámoslo, un pobre es un incordio; no solo afea la estética de las ciudades e interrumpe el tránsito de las aceras, lo peor de todo es que descoloca nuestros afectos, nos obliga a repensarnos en el mundo. ¿Habéis visto pobres de solemnidad, sin el atrezo del humor o del costumbrismo, en los spots publicitarios? Pobres a secas, sin aditivos ni edulcorantes. La pobreza que huele, aquella que destila su miseria, la que ocupa lugar a tu paso, muda pero persistente. No la pobreza estilizada de la fotografía de galería, no la pobreza leída en mítines que buscan el eco del aplauso y el voto en las urnas. No, hablo de esa pobreza que acalla el cuerpo y encoge el alma, que nos hace huir o llorar sin lágrimas, maldecir o erizarse el vello. Que nos hace sentir impotencia, rabia,… o miedo. Miedo a estar allí un día, mañana, quién sabe. Porque la pobreza es un rayo que no avisa, un ladrón en la esquina. Ayer todos éramos ricos, miembros de derecho del Estado del Bienestar, herederos legítimos de la clase media. Hoy, cada día nacen mil pobres; no en África, en tu piso, en tu familia, entre tus amigos. De improbable pasaron a convertirse en espada de Damocles, en inquietante futurible.

La pobreza no solo la oculta quien la observa, también quien la sufre. Por dignidad, por vergüenza, por desmentir lo obvio, bajo pena de quedar excluido, estigmatizado, fuera del club de la normalidad. Porque ser pobre te escupe de la vida social que antes llevabas, aleja amigos que no lo eran y descubre otros que ni conocías. El pobre es paria en la India y en Badajoz, en África y en Valladolid. El pobre no vota, no habla, ni opina, solo padece, recibe los embates de la realidad y muere, no siempre a solas pero sí oculto. El pobre ni siquiera cuenta como ítem de encuesta. Ningún político quiere sumar pobres, mostrar las muescas de su revólver. El pobre bueno es aquel que muere antes y sin molestar, sin hacer pública su intrahistoria.

La pobreza también es un grito sordo que pide ser saciado, un reclamo silencioso que impele a quien lo escucha. Podrá o no tener su eco, pero habla, nos habla de aquello que aún no es pero debiera. No somos justos en opulencia, sino bajo el fuego cruzado de la miseria.  No demandamos igualdad cuando la panza descansa, sino quebrados por aciagas condenas. El dolor nos iguala y llama a todos, convocándonos a restituir una justicia herida.

(La fotografía que encabeza el artículo fue realizada por el autor del texto en Tallín, Estonia.)

Anuncios

Aporta tu punto de vista

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s